Acireale, ubicada entre las laderas del volcán Etna y el mar Jonio, está situada sobre un altiplano de origen volcánico, la Timpa. Fundada en 731 a.C. como colonia griega con el nombre de Xiphonia, hoy es conocida sobretodo por su casco antiguo barroco, su carnaval y por sus aldeas a lo largo de la Reserva Natural de la Timpa. La ciudad fue reconstruida después del sismo del 1693 que asoló toda la Sicilia suroriental: la zona alrededor de la Piazza Duomo, con numerosos edificios barrocos, los palacios nobiliarios con portones en piedra volcánica, decorados con mascarones esculpidos, los monasterios, el fascinante entramado de calles, testimonian la importancia que la cultura y la historia tuvieron en la ciudad.

El casco antiguo es el punto de mayor interés de Acireale. Lo edificios más importantes de la ciudad se asoman a la plaza, cuyas perlas arquitectónicas se remontan a los siglos XVII e XVIII y fueron valorizados por medio de recientes rehabilitaciones: la Catedral, la Basílica de San Pedro y San Pablo, el Palacio del Ayuntamiento, el Palacio Modò.

La Catedral, con su magnífica fachada neogótica y con lo campanarios caracterizados por motivos decorativos creados con azulejos de cerámica policromada, es dedicada a Nuestra Señora de la Anunciación, pero es comúnmente atribuida al culto de Santa Venera, patrona de la ciudad. En el interior de la Catedral se pueden admirar: la capilla de Santa Venera, donde se conservan las reliquias y la estatua de plata de la Santa; el reloj solar, engastado en el suelo y decorado con los símbolos del Zodiaco; algunos monumentos fúnebres de personajes relacionados con la historia de la ciudad; los frescos, las pinturas al óleo y las obras que llevan la firma de Paolo Vasta, Giuseppe Sciuti, Vito D’Anna, Antonio Filocamo y muchos otros grandes artistas.

La Basílica de los Santos Pedro y Pablo, construida en 1550, ha sido modificada en 1600 y 1700. Su fachada, proyectada por Vasta en 1741, es barroca. El campanario ha sido añadido en 1800; un segundo campanario, a pesar de haber sido proyectado, nunca fue realizado. En el interior, una única nave acoge algunas pinturas del Vasta, de Platania y una estatua del Cristo en la Columna, de autor desconocido, venerada por los habitantes y tradicionalmente llevada en procesión cada 70 años.

El Palacio del Ayuntamiento, antiguamente llamado Loggia Giuratoria, proyectado después de 1640, es de evidente diseño escenográfico barroco, aunque ha sido modificado en 1700. Elementos admirables: en la planta baja, la larga barandilla interrumpida solo por el portón de entrada; en la primera planta, las extravagantes figuras esculpidas, los mascarones, che sujetan los balcones y las elegantes barandas de hierro forjado que asoman de la terrazas del Palacio. En el interior, es posible visitar, en la Sala Costarelli, una exposición permanente de uniformes históricos.

El Palacio Modò (ex Teatro Eldorado) es un edificio que no da directamente a la Plaza Duomo sino que se encuentra un poco apartado. La estructura original se ha deteriorado a lo largo del tiempo y ha sido rehabilitada en estilo barroco. De su aspecto original quedan dos balcones con soportes de estilo barroco, algunos mascarones y el nombre del Teatro Eldorado, activo hasta los años veinte del Novecientos.

La Basílica colegiata de San Sebastián, a pocos pasos de la Catedral, es la iglesia más importante de Acireale, declarada monumento nacional. Los orígenes de la Basílica se remontan a la época barroca: las obras para su construcción empezaron en la primera década del Seiscientos y terminaron en 1644. La Basílica presenta una fachada en distintos órdenes, precedida por una barandilla con estatuas del Antiguo Testamento, catorce amorcillos que sujetan los festones e innumerables decoraciones que enriquecen notablemente el conjunto de esta blanca fachada.

Los interiores, en cruz latina, están embellecidos por los frescos de Pietro Paolo Vasta, realizados en la primera mitad del Setecientos, que representan escenas de la vida de Sebastián y episodios de la vida de Jesús.

Siete, en cambio, son los lienzos: una Piedad de Pietro Vasta, la “Trinidad con los Santos Marcos Evangelista, Jerónimo y Liborio Obispo” de Vasta y Vito D’Anna, tres representaciones de Santos de Michele Vecchio, el “San Cayetano” y “Jesús y Maria” de Alessandro Vasta. La Basílica acoge también, en su interior, el simulacro de San Sebastián, copatrón de la ciudad, llevado en procesión el 20 de enero de cada año.

Merecen una visita también la iglesia gótico-longobarda de San Antonio de Padua, la más antigua de la construcciones religiosas de la ciudad; la iglesia de San Camilo, caracterizada por una arquitectura exterior bastante simple, pero por preciosas decoraciones interiores; la iglesia de la Virgen del Sufragio, enteramente pintada al fresco por Pietro Paolo Vasta, donde toda la secuencia de frescos, de concepción típicamente barroca, está inspirado en la espera de salvación por parte de las almas del Purgatorio; la Iglesia de la Virgen de los Milagros en el Cementerio, del 1300, el Santuario de Loreto, del 1500.