La reserva natural orientada “La Timpa di Acireale” fue instituida de manera definitiva, después de largas y atormentadas vicisitudes, solo en Abril de 1999, por la Concejalía de Territorio y Medioambiente de la Región Sicilia, también gracias a un amplísimo movimiento de opinión y a la sensibilidad de los habitantes del territorio.

La reserva ha sido instituida para permitir la conservación, la tutela y la valorización de un área de enorme patrimonio natural, geológico y paisajístico. Sin embargo, las motivaciones iniciales son limitadas en comparación con la importancia real, ya que, no obstante el alto nivel de antropización, el sitio representa además la extremidad forestal más bajo en altitud de la ladera oriental del Etna, perteneciente al antiguo Bosque de Aci, que a principios de 1800 cubría una amplia zona de dicha ladera.

Estas áreas han permitido la conservación de una rica fauna silvícola y de una numerosa fauna invertebrada de la zona somontana del Etna y representan importante refugio para muchas especies de vertebrados.

El área protegida, de 265 hectáreas de extensión, dejada en gestión al Dipartimento Regionale Azienda Foreste Demaniali, se ubica enteramente en el territorio de Acireale, provincia de Catania, exactamente entre los arrabales de Maria SS delle Grazie y Santa Maria Ammalati, y ha sido dividida en dos distintas áreas de diferente destinación de uso:

  • la zona A, incluye la estrecha faja costanera entre el área de a Gazzena y el poblado de Santa Maria la Scala, parte de la Timpa Falconiera y Timpa Belfrontizio.
  • La zona B de “pre-reserva”, de desarrollo controlado, incluye el área

plana de la Gazzena y los terrenos subyacentes a las Timpas Falconiera y Belfrontizio.

A nivel paisajístico, el área de la Timpa representa uno de las más importantes testimonios del paisaje costanero etneo.

Los aterrazamientos realizados en piedra volcánica por las pendientes más empinadas, los pequeños caminos, las callejuelas internas, los canales de riego (saie), los muros de piedra seca, constituyen la memoria de este territorio.

Geologìa

La Timpa es una escarpa natural creada por el movimiento de una de las fallas más grandes del sector oriental etneo, la falla de Acireale. Esta última pertenece a un sistema más extenso de fallas que representan la extremidad terminal del sistema de la escarpa Ibleo – Maltés. La falla de Acireale ha desplazado productos volcánicos de 200.000 años de antigüedad, trayendo a la luz las imponentes y numerosas estratificaciones lávicas.

La Timpa constituye, por un largo tramo, una costa a pico sobre el mar.

Entre Pietra Monaca y Santa Maria la Scala, en la base de la escarpa, a lo largo de las pequeñas playas de guijarros, se pueden observar varios manantiales, como la ferruginosa en localidad Acqua del Ferro (Agua del Hierro).

Importantes particularidades geológicas son:

  • La Grotta delle Colombe (Cueva de las Palomas), encantadoras columnas basálticas que, en la antigüedad formaban una cueva en medio del acantilado de Santa Maria la Scala
  • El tubo de lava, creado por el flujo subterráneo de la lava durante una erupción, que se encuentra en el trazado del antiguo ferrocarril.

La Timpa representa una sección geológica natural donde se pueden observar productos del Etna entre los más antiguos.

La Vegetacìon

La vegetación de la Timpa, a lo largo del tiempo, ha sido influenciada por la presencia del hombre. La observación de las comunidades vegetacionales empieza por la zona costera hasta llegar al punto más alto de la escarpa. A lo largo de los acantilados a las laderas de la Timpa, se puede observar una vegetación de tipo halófilo, o sea adaptada para aguantar la salinidad del mar; se encuentran el Hinojo Marino y el Cuernecillo de mar. Cerca del manantial de agua dulce Miuccio, en proximidad del molino de Santa Maria la Scala, se observa el desarrollo de vegetación acuática semisumergida, como la Berra, el Masturzo de agua y la Anagálide acuática.

Subiendo por la escarpa, la vegetación empieza a tomar un carácter rupestre y se pueden observar: el clavel de roca (Dianthus rupicola), el alcaparro, el alelí (Matthiola incana) y la Alcaducea (Silene vulgaris).

La maquia mediterránea de la Timpa se caracteriza por la presencia de grandes matorrales de Euforbia arborea, a la cual se encuentran asociadas a menudo especies arbustivas como la Aladierna, el Altramuz del Diablo, el Tojo, el Oleastro, la Phillyrea, el Alantisco y el Chugal (té siciliano).

La vegetación arborea está constituida por espesuras, y lamentablemente representa solo una pequeña parte de lo que antiguamente tenía que ser un imponente bosque: il Bosco di Aci. Hoy, sobre todo en el sector septentrional, se pueden encontrar ejemplares de Roble Pubescente, Almez y Fresno de flor, acompañados por los arbustos ya mencionados en la maquia.

La vegetación herbácea, favorecida por el abandono de los cultivos y por varios incendios, ha tomado posesión de estos territorios, formando verdaderas praderías donde se pueden reconocer el Cerrillo, la Cañaheja, el Asfódelo, la Valeriana roja y el Cardo cuco.

Fauna

Dado que la Timpa se encuentra en un territorio muy urbanizado, lograr ver la fauna silvestre no es muy sencillo, a menos que no se trate de los pajaros que animan la reserva con su melodioso canto, manifestando su presencia.

Quedándonos cerca de las costas, es fácil observar la Gaviota reidora, la Gaviota patiamarilla, el Cormorán grande, el Somormujo lavanco, el coloradísimo Martín pescador y, en algunos momentos del año, ejemplares de Garzas reales.

La escarpa empinada y su espesa vegetación constituyen el refugio perfecto para algunas aves de presa: el Halcón peregrino, el Busardo ratonero, el Cernícalo vulgar, la Lechuza, el Mochuelo, el Autillo europeo.

Entre los que habitan la maquia todo el año, podemos observar: la Curruca cabecinegra, la Tarabilla, el Verdecillo, el Carbonero, el Herrerillo, el Chochín, y la bailarinas Lavandera blanca y Lavandera cascadeña.

En primavera, varias aves que vienen para armar su nido animan la Timpa: las Golondrinas, la Abubilla, el Avión, el Andarríos chico y la Curruca carrasqueña.

Entre los mamíferos, de difícil observación, se pueden encontrar la Comadreja, el Erizo, el Puercoespín crestado, el Lirón careto, la Musarañita, la Crocidura, y la Arvicola di Savi (Microtus savii).

No pueden faltar los reptiles: la Lagartija, el Eslizón ocelado, el Colubro leopardino (Zamenis situla), la Culebra verdiamarilla y la Tortuga, ya rara.

Se encuentran también varias especies de invertebrados. Entre las coloreadas mariposas es fácil observar el Macaón, el Podalirio, la Mariposa de la col, y, de marzo a junio, también la maravillosa Mariposa aurora.

Entre los coleópteros, están el coloreado Trichodes apiarius, el Calanthus mollis, la Cantharis livida sicula, el Stenus leonhardi y el Psephogenius peloritanus, estos dos últimos representan importantes endemismos, testimonio de faunas de los antiguos bosques.

En verano, con una mirada atenta, es fácil divisar, camuflada en la pradería, la Mantis religiosa. Pero también están la Iris oratoria, el Saltamontes de alas azules, la particular Langosta egipcia. Y, a la puesta del sol, es fácil escuchar el monótono sonido de la Cigarra.

Aun más son las especies que pueblan la Timpa, pero vamos a concluir con algunas especies endémicas sicilianas, entre las decenas de especies de abejas: la Nomada sicula, la Lithurgus chryserus e la Pseudoanthidium gregoriense.

Mantide religiosa. Ma sono anche presenti l’Iris oratoria, la Cavaletta dalle ali azzurre e la particolare Cavaletta egiziana. E sul calar del sole è facile sentire il monotono suono emesso dalla Cicala. Ancora numerose sono le specie che popolano la Timpa ma concludiamo ancora alcuni endemiti siciliani fra le parecchie decine di specie di api: la Nomada sicula, la Lithurgus chryserus e la Pseudoanthidium gregoriense.